lunes, 27 de febrero de 2017




"Si te digo que te necesito, te miento. Pero si te digo que no te necesito, también te miento. A ver si te explico: no eres mi aire, no te necesito para respirar, pero sin ti, no siento que respiro."
Jaime Sabines



Cuando hablamos de amor no caben todas las palabras.

No valen expresiones equívocas que signifiquen una cosa y su contraria.

Me gusta quererte y que me quieras. 

Me gusta este amor tan nuestro
que nos hace ser cada vez más nosotras.

Me gusta la persona que soy contigo, la que te adora, la que siempre quiere verte feliz. 

Ser yo contigo y que tú seas conmigo. 

Acompañarnos en este batiburrillo de frustraciones, luchas, miedos y temores que inundan esta loca vida, tan humana y tan ajena. 

No te quiero porque estés de acuerdo conmigo, ni porque nos parezcamos algunas veces. 

Son más las diferencias lo que me gusta de ti. 

Ese otro punto de vista, esa postura que me reta a verme contigo, a saber que eres tú, esa otra persona, la que me hace ser más yo misma. 



Nunca, cuando amamos, tenemos un espejo más puro que cuando miramos al ser amado. 



Por eso te necesito, porque en ti veo reflejada quien soy: me siento, te siento. 

Me gusta ser. Sería sin ti, por supuesto que seguiría viviendo, pero no sé si, siendo yo, sería tan feliz.

Me aferro a ti para poder sostenerme en este mundo líquido que lo ahoga todo.




Ahora podríamos hablar de besos y abrazos, de miradas, de deseos... luego seguiríamos con la belleza de tus ojos, de tu pelo, de tus labios... añadiríamos suspiros y te quieros varios con música de violines. Toda la cáscara vacía que aparenta el amor y sus sucedáneos. 


Yo no te amo solo. Yo te vivo. 


Y en nuestras manos recogeremos los años que harán de nuestra vida una gran historia de amor ❤️ 

                                   












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