domingo, 1 de marzo de 2015

¿Te gustan los perros?





Desconfío de las personas a las que no les gustan los perros.
No quiero decir que tengan que ser amantes de ellos. No es eso. 
La cantidad de pasión que se ponga en ese gusto no me importa. 

Son aquellos que solo dicen "a mí no me gustan los perros", como quien afirma que no le gusta el queso, o los días de lluvía, los que me hacen mirarlos con recelo. Y es curioso, porque mi manía de no fiarme es al escucharlos decir eso. Es inmediato. Si lo piensan y no lo dicen..., pase; si no necesitan verbalizarlo puede que en el fondo esperen algún día conocer a su perro ideal. 

Esa gente que necesita decirlo mirándote a los ojos y sabiendo que tú los adoras. De esa, es de la que más desconfío, porque sé que cuando expresan su opinión están haciendo ostentación de su carencia. Y, perdonad que os diga, no hay nada más patético que eso. Podréis alegar, y con razón, que porque a alguien le gusten los perros no siempre es garantía de buena gente. Cierto y real. Por eso, lógicamente, no confío ciegamente en una persona a la que le gustan los perros: puede que le gusten y ser un impresentable total. 

Lo que me pasa y no puedo evitar, cuando oigo a alguien decir con pavoneo que no le gustan los perros, es sentir esa afirmación como un puñetazo en el estómago, es estar segura de que lo que en realidad se esconde detrás de eso es un desprecio mayor. Así que, y hasta ahora no me he equivocado, cuidado con los que no les gustan los perros: pueden morder.


                                           

                                         
     

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